Aquel que decía que de noche veía, volaba entre nubes creyendo entender.
Que la luna alumbraba su camino de ingenuo, se estrelló en medio de dos sauces.
Extendiendo sus alas para volar, fuera del mundo llegó a la nada. pensó...,
sin con la luz de la noche, no vi nada, cerraremos las alas... y dejaremos de volar.
Aquella mañana de otoño, sus alas abrió ante el mundo y de nuevo voló,
miró los cometas que de noche no vío, sonriendo a la luna de ella se despidió,
para volver a enamorar cada mañana al sol del que se enamoró.


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